sábado, 14 de enero de 2012

"Me ofrecieron 75.000 euros pero el disfrute de tenerla es el autentico valor"

  Primero entra por los ojos, dice el refrán. Y los vinos son un claro ejemplo. Dos motivos son los que atrapan a un cliente frente a una góndola sin conocer el vino: la botella y la etiqueta. En esta última nos vamos a concentrar.  Porque nuestro personaje de la fecha es José Luis Silleras, un español que todos los días disfruta de su colección de etiquetas de vinos. Todo comenzó compartiendo un Vega Sicilia entre amigos. Gustó la etiqueta y hasta la fecha no paró.  Famoso ya en el rubro, ex banquero y actual jubilado, asegura que tiene alrededor de 80.000 ejemplares. Nació el 18 de marzo de 1943 en Valencia pero ya casi es un madrileño (hace 34 años que vive en la capital de España). Este año cumple 40 años de casado con una gallega, quien lo sigue aguantando (él lo admitió). También tiene dos hijos reconocidos  y lo que más ama en este mundo: su colección de etiquetas, perdón digo, su nieto de once meses. Sinresaca decidió entrevistar José Luis para conocer sus alrededores y los detalles de su hobby.

¿Toda la vida consumió vinos?
No te pases. El primer año, teta. Luego tuve unos añitos a biberones, ninguno de vino y a partir de los 21, me desquité. No era bebedor de vino lo mío era en aquella época cuba libres de ginebra, gin-tonic, vino en las comidas y copita de Cointreau (una guarreria). Después de comer pero que me sabía y me sigue sabiendo a gloria bendita. Tienes que tener en cuenta que a partir de los 21 años mi trabajo era el de inspector de Banca. Estaba continuamente viajando por todo España, íbamos en equipo dos o tres compañeros  y cuando salíamos de trabajar, como vivíamos en hoteles, no teníamos que dar cuentas a nadie. Así que la noche era nuestra.  

 ¿Alguna vez se puso borracho?
Nunca. He tenido la habilidad de darme cuenta que una copa más me lo iba a hacer pasar mal y me dedicaba a tomar tónicas. Cuando veía que podía tomar alguna copa mas, tanteaba y seguía con gin-tonic o solamente con tónica. Según me encontrase. Controlar es muy importante.

 Sobre la colección, ¿Qué opina su mujer? ¿Algunas veces han peleado a causa de su colección?
Esto te lo contesto rápido. NO ME HACE NI PUTO CASO.

 ¿Ella participa?
También te lo contesto rápido. NO ME HACE NI PUTO CASO.

 ¿Alrededor de cuantas etiquetas tiene hoy en día?
Tengo más o menos unas 80.000 etiquetas. Lo importante no es la cantidad de ellas que tenga en mi colección. Para mí lo importante es " MI OTRA COLECCION”. Te explico, hago dos colecciones: una de etiquetas con menos de 50 años hasta nuestros días y la otra, que es "la niña de mis ojos" con más, como mínimo, de 50 años de antigüedad. Más o menos desde 1850 hasta 1950. De estas últimas calculo que tendré unas 5.000.

 ¿Cuándo descubrió el mundo de las etiquetas antiguas?
Me enganché al ver un lote de 400 etiquetas, todas antiguas, que compre en la Plaza Mayor y que me vendieron por 150 euros, pero si me hubiese pedido 3000, las hubiera comprado porque hoy esas etiquetas no tienen precio. Me las vendió un señor que las tenia de su abuelo que coleccionaba.

 ¿Cómo y dónde se consigue reunir estas joyas?
De muchas formas, las modernas se intercambian con otros coleccionistas, se solicitan a bodegas, se sacan de las botellas, se compran en mercadillos, etc. Pertenezco a la asociación española etiquetas de vino (AECEV), donde también intercambio con los socios. Las antiguas, naturalmente, son más difíciles. Se consiguen a base de contactos, con personas que estén relacionadas con el comercio de papel antiguo, bodegas cerradas, muestrarios de representantes tanto de bodegas, como de graficas, libreros… no sabes lo que se puede encontrar en libros antiguos. Los antiguos coleccionistas sacaban las etiquetas de la botella y las metían en los libros de aplanarlas. Hay que hacer también muchos kilómetros y no tener mucho cariño al euro, pero la satisfacción de encontrar una pieza buena no tiene precio. Hace poco marqués de Murrieta me ha hecho una magnifica aportación con etiquetas de 1879.

 ¿Alguna que le haya costado mucho conseguirla?
Mira te cuento: se celebraba en Madrid una Feria de Papel Antiguo, curioseando entre los puestos descubrí 8 etiquetas del siglo XIX muy valiosas. Muy a pesar mío, y después de mucho regatear, abandone la idea de comprarlas ya que su precio era muy desorbitado. Me fui a casa, pero esa noche no pude dormir, pensando en esas joyas. Así que al día siguiente allí me presenté otra vez, a primer hora de la mañana. Ahora están en mi colección.

 ¿Adónde y como fue el viaje más largo que hizo por una etiqueta?
He viajado por todo el mundo pero nunca motivado por las etiquetas. Ten en cuenta que lo que yo busco son etiquetas muy antiguas y preferentemente españolas. En España si que he viajado mucho, especialmente a Jerez de la Frontera (Andalucía) en donde se encuentran las piezas más bonitas y valiosas. Tan importante es, por no decir mucho más, la gente que conoces y el trato que recibes de ellas. Dentro de mi experiencia en la vida, jamás he conocido gente tan entrañable como los coleccionistas de etiquetas.

 Con tanta experiencia. ¿No ha pensado en crear algún modelo de etiqueta?
Al no dedicarme a la comercialización del vino, nunca he tenido necesidad de ello. He sido muy aficionado a la fotografía. Si entras en mi web y pinchas en fotografías veras, entre tantas fotos, a una chica (mi mujer) con una pajarita. Siempre he pensado que sería una buena imagen para recordar un buen vino. Fue primer premio en la Bienal de Milán. La imagen (en vez de letras) en una etiqueta hace recordar mejor el vino. Especialmente si este es de calidad.

¿Alguna bodega se le ha acercado para preguntarle por alguna etiqueta u otro motivo?
Es una de las grandes satisfacciones, por lo menos para mí, del coleccionismo. Continuamente me escriben nietos y biznietos, de bodegueros ya desaparecidos, que han visto en mi web etiquetas de sus familiares. Normalmente les envío fotocopias en color de las etiquetas que tenga de esa bodega. Establezco unos contactos muy interesantes y entrañables.

¿Se le puede poner un precio monetario a su colección?
Como todas las cosas en la vida, existe la oferta y la demanda. En el caso del coleccionismo de etiquetas, es un tipo de coleccionismo minoritario, pero siempre existe alguna persona caprichosa que te ofrece dinero por la colección. Por ejemplo, me llamó un médico de Sevilla ofreciéndome 75.000 euros. He tenido otras ofertas más o menos parecidas pero nunca me he decidido a venderla. Disfruto mucho con ella y para mi ese es el autentico valor. Nunca he hecho números de lo que me he gastado, pero de lo que si estoy seguro es que la felicidad que me aporta compensa todo el dinero que me puedan ofrecer.

¿Que le gustaría que pase con su colección una vez que usted no la pueda continuar?
De momento les he dicho a mis hijos que no se les ocurra venderla. Resucito y se enteran. Me gustaría que la continuasen. Les he dicho que no la repartan. Que siga junta. Solo venderla en un caso de extrema necesidad. Ojala no llegue nunca. Tengo un nieto, pero es muy pequeño para convencerle que la siga. Yo no me voy a enterar, pero me gustaría que siguiesen con ella.

 ¿Cuánto ha llegado a pagar por una etiqueta?
No se puede decir. Se enteraría mi mujer.

 Ultima bolilla:

·         El mejor vino tinto: Vega-Sicilia "Único" Cosecha 1.960 Con esta etiqueta empecé mi colección. El vino fantástico. Ese día tocó caracolada (caracoles con salsita picante) Impresionantes.

·         El mejor vino blanco: Albariño - Pazo de Señorans - Añada 2.004. Tomada estas Navidades en Orense (Galicia). Buenas ostras. Estoy en Madrid y solo recordarlo se me está haciendo agua a la boca.

- Para conocer más sobre este cálido personaje no dejen de visitar su página, ahí podrán encontrar los detalles de su colección y mucho más sobre él.
http://www.etiquetas-de-vinos.es/

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