lunes, 26 de diciembre de 2011

Yo te lo ofrezco


Dice la historia que el brindis surge en la Antigua Grecia como fruto de las grandes celebraciones sociales. En aquellos tiempos, la costumbre consistía en que el anfitrión hundiera su copa en un ánfora, tomara con su copa una cantidad notoria de vino y la bebiera, para dar así, confianza al resto de los presentes de que la uva no estaba envenenada. Con el tiempo esta práctica se perfeccionó y surgió la necesidad de preceder con un discurso al brindis, para invitar a la reflexión sobre los acontecimientos que dieran lugar a dicha celebración. Con el paso de las generaciones, las sucesivas traiciones entre reyes fueron impregnándole al brindis el choque de copas que ha llegado hasta nuestros días.
Ahora bien, en cuanto al origen del término ¨Brindis¨ debemos remontarnos al 6 de Mayo de 1527, cuando los soldados germanos de Carlos V toman victoria de Roma. En el acto de celebración que los fervorosos mandos militares realizaron, se dirigieron al Emperador diciéndole "bring dir's", que en alemán significa ¨Yo te lo ofrezco¨. Así fue, que el emperador llevó a sus tierras Hispanas el nuevo vocablo que aún perdura.

Sinresaca nombra algunos espumantes para seguir brindando en lo poco que queda del 2011:

ROSELL BOHER brut - $170
NAVARROS CORREAS grand cuvee - $140

ALFREDO ROCA brut nature - $79

BARON B extra brut - $92
FIN DEL MUNDO extra brut - $74


CASA BIANCHI extra brut - $64


NIETO SENETINER brut nature - $63

LAS MORAS extra brut - $55

MUMM brut nature - $55

EL ESTECO rose - $54

SCHROEDER saurus - $50

LAS PERDICES extra brut - $50
CHANDON extra brut - $50

TRAPICHE extra brut - $49

NOVECENTO capriccio - $30

Bonus track:

Stella Artois lanzó una edición limitada para estas fiestas: cerveza con traje de champagne. Conserva sus rasgos, el verde característico de la marca, e impone relieves en el vidrio en reemplazo de su tradicional etiqueta. El detalle sobresaliente es que, cual espumante, la botella tiene corcho. 

sábado, 24 de diciembre de 2011

Un brindis del recuerdo

Fueron pioneros en su rubro. Tuvieron más de 15 años al aire en la televisión argentina, una marca difícil de alcanzar. El programa tuvo tres elementos emblemas durante su larga estadía en la caja boba: el primero su famosa cortina musical, extraída del film Amarcord, de Fellini, y compuesta por Nino Rota (más abajo pueden escucharla). El segundo era un enorme retrato de Marilyn Monroe. Y por último,  el que lo hizo llegar a Sinresaca, un par de copas con la que los conductores brindaban al comienzo de cada emisión. Estamos hablando nada menos que del exitoso programa Función Privada, conducido por Rómulo Berruti y Carlos Morelli.

Amarcord theme - Nino Rota by agterberge

El comienzo del programa fue en Canal 7, ATC por aquel entonces, en la vuelta de la democracia al país, 1983. Doce años más tarde se mudaron al canal de cable Space, donde se quedaron hasta 2001, último año de emisión hasta hoy. Varias generaciones se formaron gracias a sus osadas elecciones, a sus inefables cortos de Flash Gordon, a su living de estrellas, y a sus inolvidables preámbulos verbales. Los sábados a la noche eran sinónimo de Función Privada. Cuando todavía no había explotado el comercio del videoclub, ellos ya habían encontrado una forma de analizar el cine para que sea entretenido para el público.
Emprendedores en mostrar escena de desnudez, imagen impensada en la televisión argentina hasta entonces, hasta de tomar alcohol frente a cámara. Pero aquí hay un gran mito. Los televidentes veían como ellos tomaban copa tras copa durante el programa y como parecía que iban cambiando su perspectiva y su forma de hablar. Pero ellos desmienten esta teoría.

“Eso era curioso. Grabábamos a las 7 de la mañana, como si fuera en vivo, sin repetir, sin cortar. ¡No podíamos empezar el día tomando! Esa es una creencia popular. ¡La gente tomaba en su casa mientras miraba las películas, pero nosotros no! Después hubo otra época en la que se comía y se tomaba…ahí algo probábamos. Teníamos un canje de champagne, nos mandaban muchas cajas. Pero todo eso también ayudó a que el programa pegue fuerte en la gente”, explica Rómulo Berruti.

También hay que encuadrar el gran lugar que le hicieron al cine nacional. Se definen como admiradores del mismo y fueron los encargados de divulgarlo. “Nuestro secreto fue comprar toda la producción de cine nacional que no la quería nadie y era barato. La gente empezó a descubrirlo, consumirlo y se encareció. No pudimos pagarlo más. También aprovechamos que no había censura y hasta estrenamos para la T.V. las películas de Isabel Sarli. Esos días no nos ganaba nadie”, aclara Berruti.

Sinresaca quiso saber con qué bebida brindaba este dúo irremplazable pensando en estas fiestas pero Berruti contestó lo siguiente: “las bebidas eran casi todas importadas que nos mandaban las embajadas – algunas nunca distribuidas comercialmente- y cambiaban mucho. Los champagnes también, circularon varias marcas que ya ni recuerdo, de todos modos es un detalle menor”.  

Y esta en lo cierto, semejante programa con tantos años de éxito, la bebida era lo de menos.

Aquí hay un fragmento de uno de sus tantos programas:

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Raros Bares XV: Cámaras por doquier


 
Raros Bares nos compete otro miércoles de diciembre. En esta ocasión viajamos a Europa, mas específicamente a Holanda.  Ciudad de libertad absoluta en lo que respecta con las leyes para los ciudadanos, Amsterdam marca tendencia. Son famosas mundialmente sus cervezas Heineken, Amstel y Groslch. Pero también tienen sus típicos platos donde el pan y la papa nunca faltan. Como llamó a  uno  de sus cuadros el famoso pintor holandés Vicent Van Gogh, Los Comedores de Patatas, por la gran cantidad de papa que se consume en los Países Bajos. Los quesos son otra especialidad del países de los rubios con camiseta naranja, como por ejemplo el Gouda. Y el café-restaurante 11 es un lugar ideal para probar estas comidas autóctonas en la capital holandesa. Su rareza: tiene pantallas gigantes donde muestra, muy detalladamente, como comen sus comensales.
El Café-Restaurante 11 - llamado así porque ocupa el piso 11 del edificio que era una antigua nave industrial del puerto-, ofrece una de las mejores vistas que pueden contemplarse de la Ciudad de los canales. Cuando llegas a la puerta del edificio parece un sitio poco recomendable donde entrar y no puedes imaginar lo que arriba te encontrarás. Restaurante y disco-pub en un gigantesco local donde se puede degustar una rica comida, para después digerirla con unas copas y música house hasta las 6 de la mañana. Las diez plantas inferiores del edificio pertenecen al Museo de Arte Contemporáneo de Amsterdan.
El 11, como se lo suele abreviar, tiene una gran particularidad. Unas inmensas pantallas colgadas en las paredes muestran fotos de los clientes a tiempo real. Así que en un momento dado todo el allí presente puede ver como masticas un trozo de carne sin piedad o como intentas ligar con la camarera holandesa que le entiendes la mitad de lo que dice.
Si uno llega a la tierra de los Países Bajos no puede dejar de probar las excelentes cervezas que se producen. Pero no es lo único recomendable. También no se puede dejar de nombrar el Vieux, una especie de de Coñac Holandés. Aunque la bebida más popular del país europeo es la ginebra, que en ocasiones acompaña a la cerveza en un pequeño vasito de licor, que se conoce como borrel o kopstoot.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Andes también tiene lo suyo


En Buenos Aires se pasan halagando las publicidades de Quilmes, pues Mendoza tiene lo suyo y diría que esta cabeza a cabeza en lo original y entretenida que son sus publicidades. Un aplauso para el departamento de marketing de la cerveza Andes.









sábado, 17 de diciembre de 2011

La bebida de los elefantes


El Amarula es un licor que se elabora a partir de los frutos del árbol que se denomina Marula, que crece naturalmente en las sabanas africanas y que no ha podido ser cultivado. El fruto es de color ligeramente amarillo cuando está madura, tiene carozo y una pulpa blanca. El folclore sudafricano tiene a esta planta en algunas de sus tradiciones, para nombrar una muy particular se lo conoce como El Árbol del Casamiento, ya que se lo asocia con propiedades afrodisíacas y todavía hoy en día muchos matrimonios se siguen celebrando bajo sus copas.
 Y más allá de las tradiciones, y propiedades afrodisíacas, o no de por medio, los que disfrutan mucho los frutos son los elefantes, que en la época en que los frutos maduran sacuden los árboles para hacer caer los frutos y se los comen. A los elefantes se les debe el nacimiento de esta bebida, ya que se vio que los frutos que caían al suelo fermentaban y curiosamente aumentaban su dulzor, produciéndose además pequeñas cantidades de alcohol. Es por esto que el elefante africano se incorporó en la etiqueta como símbolo de la bebida y la corporación que la produce ha hecho y sigue haciendo importantes donaciones a Universidades de este país para el estudio y conservación de esta especie animal.

El proceso de obtención de la bebida se inicia con la recolección de los frutos en diversas regiones del país. Como los árboles no pueden ser cultivados, el productor les compra a los pobladores que las han recolectado en las áreas donde crece el árbol. Los frutos se llevan entonces al establecimiento de la empresa, situado en la región de Stellenbosch, cerca de Ciudad del Cabo y famosa por sus bodegas. Lo primero que se hace es separar la pulpa de la cáscara y el carozo, y esta pulpa se coloca en tanques de fermentación a temperatura constante. Una vez que se ha realizado la fermentación el vino se destila por un proceso doble en columnas, y este destilado se estaciona por dos años en barricas de roble. Luego de esta maduración, la etapa final del proceso es mezclar este destilado con crema fresca, hasta que se alcanza un producto final de consistencia suave, de la misma apariencia que el Baileys pero gusto distinto y con un contenido alcohólico de 17 grados.
El Amarula se empezó a producir en 1989 y su aceptación mundial ha sido muy buena, por lo que hoy en día se comercializa en más de 100 países. Muchos son los amantes de este licor prefiere beberla con hielo, pero también sirve para preparar cócteles de mil maneras, como por ejemplo:
·         Martini Sahara: 1 medida de Amarula, 1 medida de Frangelico, ½ medida de Vodka y cubitos de hielo. Mezclar todos los ingredientes en una coctelera y servir en un vaso de Martini.

·         Amarula Colada: 2 medidas de Amarula, 1 medida de ron, 3 medidas de jugo de ananá, 1 medida de crema o agua de coco. Mezclar todos los ingredientes con hielo picado y servir en un vaso alto. Se adorna con un pedazo de ananá y una cereza.

·         Kilimanjaro: 1 medida de Amarula, ½ medida de Crema de menta, ½ taza de helado de vainilla o crema americana, ½ medida de Vodka. Se mezclan todos los ingredientes en una licuadora a la velocidad más baja hasta que tenga aspecto homogéneo. Se sirve en un vaso alto y se adorna con menta picada.

·         Safari en Movimiento: 2 ½ medidas de Amarula, 1 ¼ medida de Cointreau, ½ medida de Vodka y cubitos de hielo. Se mezclan todos los ingredientes en una coctelera y se sirve en un vaso alto.

·         Vodka espresso: 1 medida de Vodka, 1 medida de amarula, un espresso doble y dos cucharaditas de azúcar. Se mezcla el café con el vodka y el azúcar, se coloca en una tacita de café de vidrio y se coloca el Amarula sin mezclar arriba. Adornar con granos de café.

·         Atardecer Amarula: 1 medida de Amarula, ½ copa de helado de vainilla o crema americana, 2-3 cucharadas de frambuesas maceradas. Mezclar todos los ingredientes y colocar  en un vaso de Martín. Se adorna con una frutilla que ha estado sumergida en Amarula por varias horas.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Raros bares XIV: ¡¡¡Guardias!!!


La prisión de Alcatraz, ubicada en la Bahía de San Francisco (California, Estados Unidos), es la prisión más famosa del mundo. Funcionó como tal desde 1934 hasta 1963 y eran donde los más importantes gánsteres iban encarcelados. Tal es el caso de Al Capone. La fama de máxima seguridad que tuvo surge por el hecho de encontrarse en una isla (tambien llamada Alcatraz) y quien quisiera fugarse tendría que nadar por las frías aguas de la bahía, expuesto a sufrir una hipotermia o un ataque de tiburones. Actualmente funciona como punto turístico.

Pero no fueron los únicos que le sacaron el jugo a la conocida historia. Los japoneses siempre nos han sorprendido por sus rarezas y esta ocasión no la iban a dejar pasar. En el barrio de Shibuya, Tokio (Japón), encontramos un peculiar bar-restaurante. Siniestro y llamativo, simula ser una cárcel con su propio equipo de emergencias médicas, remitiendo a la exitosa serie E.R. Emergencias. El nombre convoca por si solo: Alcatraz E.R.

Comes y bebes dentro de celdas, las camareras van vestidas como enfermeras, te esposan y te llevan a tu mesa situada dentro de una celda y te dan bebida desde una jeringuilla gigante.  Las mozas preguntan el grupo sanguíneo y te colocan la bebida en bolsa de suero, para luego pasearte por el local con tu propio gotero. Suele haber diferentes shows en los que participan los clientes. Te colocan en camillas y hacen como si te operaran o te dieran descargas. Dependiendo del número de comensales te llevan a una sala u otra. De 6 a 12 personas te llevan a la de aislamiento, de 2 a 15 a la zona de cuidados intensivos, de 2 a 4 a la zona de rayos X. Una forma muy diferente de pasar una velada con los amigos o la familia. Seguro que no lo olvidarás.

Una vez en la mesa la cosa no queda ahí, en la carta hay nombres tan sugerentes como pollo muerto (sería preocupante si pusieran pollo vivo), gripe, morfina, estabilizador mental o descansen en paz. Y para que no queden dudas de que la comida también es especial, tendrán la salsa “diarrea”, una delicia casera de la casa.

La ambientación acompaña a la perfección. Las celdas son una copia exacta de las prisiones mugrientas y sin cuidados, más las mozas con su traje de enfermeras hacen honor al nombre de este bar-restaurante tan especial. Las comidas se sirven en recipientes metálicos similares a los que se emplean en operaciones quirúrgicas y las bebidas se entregan en tubos clínicos. Doctores y alocados pacientes amenizan las surrealistas veladas en Alcatraz E.R.

sábado, 10 de diciembre de 2011

El vino: ¿bebida de unos pocos?

Escuchar música en casa o en el coche y viajar a los países exóticos son las principales pasiones de los jóvenes españoles, según una encuesta de ámbito nacional realizada por la consultora TNS, por encargo del Consejo Regulador de la Denominación Calificada Rioja. Pese a los positivos atributos de imagen que los jóvenes ven en el vino y su cultura, solo lo reconocen por dos motivos: el tipo de vino que toma una persona te proporciona una información valiosa y fiable sobre su personalidad o puede utilizarse para conquistar a una persona. Pero lo cierto es que este producto no logra encajar en la dinámica de sus actividades, según los datos de la encuesta. Más de la mitad de los jóvenes admiten que sólo beben vino de forma muy ocasional y reconocen que prefieren otro tipo de bebidas. Incluso un 23% lo considera como una bebida poco atractiva. Un porcentaje similar afirma: “el entorno del vino es demasiado sofisticado para personas como yo”.

No podemos negar que el vino es una bebida sofisticada, sin embargo, ello no implica que esté reservada para satisfacer a unos pocos. La triste realidad es que una buena parte de quienes comercializan vino son los que alejan al consumidor neófito utilizando términos técnicos o una actitud arrogante que no invita a cuestionarles preguntas tan fundamentales como si el vino que compraremos será de nuestro agrado.
Ocasionalmente cuando pedimos orientación, podemos sentirnos frutados porque el vino recomendado no nos gustó, lo cual es perfectamente válido, o nos sugirieron un vino fuera de nuestro presupuesto. Podrán ser vinos de primerísima calidad, premiados en el mundo, degustados en las mesas más ostentosas, sin embargo, si estos vinos nos parecieron desagradables, no hay razón para beberlos. Algunos productores y comerciantes de vino olvidan que el consumidor será quien finalmente decidirá si compra el vino o lo rechaza, con base en su muy particular gusto, sin importarle si tiene medallas u otros reconocimientos internacionales.

Lo único que les importa a ciertos vendedores deshonestos no es conservar un cliente informándose sobre sus gustos y costumbres para que regrese a comprar vino, sino vender una botella que para él es la mejor, sin poner cuidado si a su cliente le resulta placentero.

Los grandes eventos en hoteles son otra barrera. Con carísimas entradas y puro glamour deja la puerta entre abierta para que unos pocos puedan experimentar el mágico mundo de los vinos. Quizás el marketing y la venta muestren que es la mejor forma de comercializarlo. Con sus compradores sofisticados les alcanza. Marcando un territorio de elite y mostrarse con ese perfil al mundo, tal vez mantengan así ese público que les conviene por lo que pueden llegar a invertir en vitivinicultura y así la rueda empieza de nuevo su círculo.
Un círculo que se mantiene siempre en el mismo lugar.