miércoles, 30 de noviembre de 2011

Raros bares XII: Disculpe, ¿el baño?

Es por demás sabido que algunos países de Asia tienen esa idea de crear excentricidades. Promover situaciones bizarras donde el espectador le da asco pero sigue mirando. Los programas de televisión son el ejemplo más claro pero no significa que sean el único. El mundo gastronómico de Taiwán, en 2004 le dio la bienvenida a Modern Toilet, un peculiar bar-restaurant que es un verdadero baño público.

 Modern Toilet está situado en la segunda planta de un edificio en el barrio de Ximen, Tapei. Como bien su nombre lo dice, este restaurante está ambientado ni más no menos que en el baño. Desde su sillas, en realidad inodoros, hasta donde se sirven la comida. En un principio solo se vendían helado con forma de excremento pero luego de siete años de desarrollo paso a ser un Bar-restaurante y ya cuenta con 11 sucursales. El juego de romper esquemas combinando la gastronomía con lo escatológico, llevó a miles de jóvenes a probar.
Los asientos de cada mesa son retretes de acrílico adornadas con diseños de rosas, conchas de mar y hasta pinturas de la época del Renacimiento. Luego están las mesas que no son más que bañeras o bachas adaptadas, los platos tienen la forma de pequeños bidets y la presentación de la comida también está relacionada a la circunstancias del baño.

Chen Min-kuang, gerente de uno de las sucursales, dice que la idea es que el cliente se pregunte: ¿Diarrea para cenar?, y que se sienta impactado y confundido por la presentación. Pero también por el buen gusto y aroma de los platos que son servidos diariamente dentro del menú. Este último incluye platos como pollo frito, pasta, comida mongolesa y postres con nombres bastante creativos como: pupu con sangre, disentería verde y diarrea con granos secos.
El propietario Wang Tzi-wei abrió el “Modern Toilet” por primera vez en 2004, después de haber sido inspirado por un dibujo animado japonés con imágenes de baño en los menús de comida y bebidas. Modern Toilet, en general, es visitado por personas de entre 15 y 35 años, especialmente por los estudiantes de las tres universidades de la zona.



 La verdadera estrella del lugar por su tradición y armado es el helado de chocolate servido en un pequeño inodoro. A simple vista podría llegar a ser asqueroso pero no hay que dejar de probarlo si te llegas a estar en Taiwán.




lunes, 28 de noviembre de 2011

El olfato tiene con qué practicar

  Cuando un sommelier huele el vino antes de degustarlo tiene cientos de palabras para definir ese único olor. Tiene las herramientas necesarias para que él que entienda un poco de vinos sepa de que está hablando. En especial si nos referimos a la gran cantidad de palabras que se utilizan para describir  cuando lo huele, desde frutos rojos hasta maracuyá pasando por pimiento y menta, entre otras. Pero el humano siempre trata de buscar facilidades en sus tareas, es así como la sommelier Marcela Rienzo desarrolló un kit con los aromas más representativos de los terruños argentinos.

Spiritu, Aromas de Vino es el nombre que eligió y lo comprende 20 frasquitos que cada uno contiene un aroma en particular para trabajar el olfato. Es un instrumento interactivo y lúdico, a través de la diversión y el placer se van conociendo e identificando los distintos descriptores que el vino puede tener. Los 20 aromas que lo componen son: frutas rojas, ciruela, cereza, pera, ananá, pomelo, durazno, limón, banana, manzana, violeta, flor de naranjo, higo, coco, vainilla, miel, chocolate, café, humo y pimienta.

De esta forma, un principiante en la materia podrá desarrollar y ampliar su olfato. Conocerá los distintos olores que se puede percibir desde una copa. Pero también sabrá que vocabulario utilizar para traducir las distintas sensaciones que huele. El profesional también puede adquirirlo, para no perder costumbre y mantener su olfato entrenado.

El kit también cuenta, por cada frasquito, con un instructivo ilustrado, realizado por Ernesto Sotera. Es una pequeña carta donde aparece reflejado el nombre del aroma y en que varietal es más común encontrarlo. Spiritu, Aromas de Vino también tiene las respuestas a las posibles preguntas de los compradores: ¿por qué hay aromas en el vino?, ¿cómo funciona al olfato?, ¿cómo utilizar el kit?, ¿cómo se cata un vino? y ¿por qué es importante la copa?

Un poco sobre  Marcela Lienzo:
Nació en Buenos Aires en enero de 1970. Es Sommelier Internacional graduada de la Escuela Argentina de Sommelier, en la Universidad Católica de Cuyo y en la Escuela de Hotelería de la Universidad de Barcelona. Actualmente trabaja como Sommelier independiente y consultora para varias bodegas realizando catas y presentaciones de diversas etiquetas así como capacitación de personal en restaurantes y hoteles. Es una de las creadoras de Expo Vinos Tandil, primera exposición de vinos de la zona (http://expovinostandil.com.ar). Antes de incursionar en el mundo del Vino y durante 15 años trabajó en Agencias de Publicidad por lo que cuenta con experiencia en el diseño e implementación de estrategias de comunicación.

sábado, 26 de noviembre de 2011

"Hay mucho esnobismo en el mundo del vino, eso aleja a más de uno"


Fue por pura curiosidad. Se propuso dedicarse a lo que le gustaba y lo logró. La primera gota de alcohol que él se acuerda a ver tomado fue en la primera clase del curso de sommelier. En la actualidad marca un estilo a la hora de expresarse sobre el mundo de las bebidas alcohólicas. Encontró su lugar: Un estilo moderno, con insignias propias. Mariano Braga, con tan solo 26 años, conoció casi 60 países, donde en más de una oportunidad sus ojos se deslumbraron al ver alguien hablar de algo tan simple como una bebida. Es así como se graduó en comercialización y mezcló esos estudios con su pasion por los vinos. Hoy trabaja para medios argentinos (editor de Wine+), peruanos (Sommelier) y mexicanos (Liverpool), entre otros. Un distinto en la materia habló con Sinresaca y nos contó un poco de su vida.

- Te criaste en Carlos Casares, Provincia de Buenos Aires, ¿Cómo y alrededor de quien creciste?
- Exacto. En realidad nací en Capital Federal pero desde los 8 meses (y hasta los 18 años) viví en Carlos Casares, una ciudad bastante chica del oeste bonaerense. Me crié con mi hermano (3 años mayor) y mis viejos. Me crié de maravillas, curiosamente, en un hogar completamente abstemio.

-Supongo que en tu adolescencia eras de tomar alcohol con amigos antes de salir o durante la salida, ¿pensaste en ese momento alguna vez terminar dedicándote a lo que haces hoy?
- Que tenga recuerdo, mi primera copa de vino la tomé en la primera clase de Introducción a la Sommellerie, el primer lunes de mi cursada. Aunque cueste creerlo, no me acerqué al mundo del vino por el vino en sí, sino más bien por conocer del tema. Cuando nos juntábamos con amigos hasta ese entonces era el que tomaba agua o gaseosa. El aburrido del grupo, completamente. Igual, con los años intenté recuperar el tiempo perdido.

- ¿Cómo se te ocurrió juntar tus estudios en comercialización y tu interés por el vino?
- Resulta que en el segundo año de mi licenciatura sentí la curiosidad de meterme a estudiar algo relacionado con los vinos. Al principio fue pura curiosidad, e intercalaba las cursadas de ambas carreras. Después el terreno del vino terminó ganando espacio y como yo siempre entendí al mundo del marketing como un complemento a prácticamente todo, me pareció interesante mixearlos.

- ¿Hubo algo o alguien que te dio el pie para entrar al mundo del vino?
- La verdad, no lo sé. En mi casa no se bebía vino, yo no tomaba vinos (ni cervezas, ni sidras, ni destilados, ni…) pero había una manía que tenían mis viejos que derivó en el tema de los vinos. A ellos les encanta viajar, y desde chicos nos llevaron a recorrer el mundo junto con mi hermano. Así, en épocas en donde acá en Argentina se hablaba muy poco del tema, en cruceros, grandes hoteles y restaurantes de prestigio de otros países, el vino y el sommelier eran casi estrellas. Ahí me quedaba horas escuchándolos hablar. No podía entender cómo con simplemente beber un líquido se podía averiguar la procedencia, el cepaje, la añada o su elaboración. Era admiración, claro, y por eso un día frente a la computadora, cuando tenía 19 años, me metí en Google, escribí “sommelier” y empecé con todo esto…

- Viajaste mucho por tu corta edad, ¿algún recuerdo que tenga que ver con tu profesión?
- Bueno, definitivamente tengo que culpar a los viajes como partícipes necesarios de mi incursión en el mundo del vino. Muchos destinos los descubrí sin estar inmerso en este tema, pero también muchos otros los conocí con un wine map en mano. Los recuerdos son siempre maravillosos, porque el vino te regala esa posibilidad. En algún punto el vino funciona como el mate, es una magnífica excusa de encuentro.

- Aunque en el último tiempo se empezó a mostrar de otra forma también, ¿Por qué pensás que popularmente el mundo del vino se ve como sofisticado, como de elite?
- Acá creo que el conocimiento tuvo mucho que ver con esto. Es decir, si escuchamos a un sommelier rezar un rosario de descriptores aromáticos imposibles de identificar, entonces el consumidor asume que el vino no “se ve” sofisticado, sino que realmente lo es.
Lamentablemente hay mucho esnobismo en el mundo del vino, y parte de esa actitud es la que ha alejado a tantos y tantos que se recluyeron en otras bebidas.

- Trabajás para medios de diferentes países, ¿Cuáles son las grandes diferencias que hay entre unos y otros?
- Las estructuras de los mercados son muy distintas. En Argentina tenemos la dicha de producir mucho vino pero eso, paralelamente, hace que las importaciones sean las excepciones. En países como México o Perú, en cambio, la industria tiene etiquetas de todo el mundo compitiendo a iguales niveles de precio. Eso abre el juego mucho más y multiplica la complejidad de la estructura competitiva.

- Le das un sentido más entretenido al mundo del vino, ¿alguna vez te ha pasado que personas tradicionales han juzgado tu forma de manejarte?
- La verdad, nunca nadie me ha dicho nada de forma directa. Trato de ser amigable con el vino porque a mí, además de apasionarme, me divierte. Esa diversión es la que trato de transmitir.
Me encanta tomar vinos carísimos, pero también me fascina filmar una cata de vinos en tetra. La gran mayoría de los sommeliers con los que hablo del tema se horrorizan. A mí me divierte, y me parece que está buenísimo llevar al vino a un ámbito más terrenal.

- El saber tanto sobre vinos, ¿ayuda, digamos, a la hora del levante?
- Mirá, yo creo que el conocimiento es seductor. O sea, saber de vinos, de ingeniería nuclear o de historia del cine suma puntos, siempre. El tema es que el vino tiene una cuestión extra que es ésta relacionada con la “sofisticación” que hablábamos al principio.

- Si tuvieras que definir lo que significa el vino en tu vida, ¿Qué dirías?
- Un hobbie que practico con pasión y que, afortunadamente, lo pude convertir en mi trabajo.

- ¿Cuándo, cómo y por qué sobre tu última vez que terminaste borracho?
- Ésta va a ser la respuesta más aburrida de todas las que te hubieses podido imaginar. Como sommelier siento de verdad que tengo que hacer un culto por el vino; que hay pocas cosas tan fantásticas como disfrutarlo, pero que disfrutarlo sin responsabilidad es un atentado a la causa.

- ¿Es un delito ponerle hielo al vino?
- Jamás escuché que encarcelaran a alguien por eso, aunque cada vez que mi viejo le pone soda al mejor vino que descorcho con él (cuestión que hace a diario), me pregunto por qué no se pena tal actitud. La verdad, el vino hay que disfrutarlo. Como sea, con quien sea. Solo o con amigos, con jugos, gaseosa, agua o completamente puro. Diversidad de criterios… aunque admito no ponerle hielo.

- ¿Algún mito urbano sobre el vino?
- Uhhhh, muchísimos. Que todos los vinos mejoran con el tiempo, que el tinto se toma a temperatura ambiente, que los pescados necesariamente exigen acompañarse con blancos.

 ¿Qué proyecto tenés para el futuro?
- Por empezar necesito terminar El Desafío 2011 (un reto en el que me propuse catar 2011 vinos a lo largo del año). Empezó el 1° de Enero y termina el 31 de Diciembre a las 00 horas, y ya estamos rozando las primeras 1800 etiquetas… así que aún tengo un camino por andar. En el plano personal, en Septiembre me casé después de 11 años de novio, así que este 2012 seguramente llegue de la mano de una familia ampliada.

Ping pong:

  • Mejor vino tinto: Me inclino por el D.V. Catena Malbec-Malbec, un gran exponente argentino.
  • Mejor vino blanco: Yo soy un amante del Torrontés y del Sauvignon Blanc, así que yo me inclino por el Montesco Agua de Roca Sauvignon Blanc 2011, una novedad que el enólogo Matías Michelini lanzó hace poquito y que me volvió loco.
  • Mejor vino en cartón (dentro de los populares del mercado argentino): Elegiría alguno de la bodega Cooperativa La Riojana. El Viñas Riojanas Torrontés creo que es imbatible.
  • Mejor vino rosa: Es difícil elegir un rosado argentino que salga de la media. Hay muy buenas cosas, pero ninguno que realmente sea un destacadísimo. De cualquier manera, el Crios Rosé, de la bodega mendocina Dominio del Plata, es muy interesante.
  • Mejor trago que lleve vino: Mimosa, porque es simple y súper efectivo. Una parte de jugo de naranjas y otras dos o tres de espumoso (de acuerdo al gusto personal). A mí me gusta reemplazar el jugo de naranjas por jugo de pomelo, y elegir un espumoso Demi Sec para que no moleste la acidez.

Para conocerlo más: http://www.marianobraga.com

    miércoles, 23 de noviembre de 2011

    Raros bares XI: ¿hay algún doctor en la sala?


    Quien tenga la fantasía de jugar al doctor tienen su paraíso en Letonia. En Riga, capital del país europeo, se encuentra un restaurante-bar realmente hospitalario, donde uno se sentirá atendido como un verdadero paciente. Mesas de acero inoxidable, Sillas de ruedas, camareras vestidas de enfermeras y comida presentada de forma bizarra le dan una similitud del más alto nivel (¿alcohólico?) a este restaurante-bar en un hospital. Conozcan sin ninguna anestesia a Hospitalitis.

    Los aspirantes a comensales deben apuntarse en la recepción completando una ficha de admisión con sus datos personales médicos y aguardar en la sala de espera de todo hospital verdadero. Llegado el turno, una voz metálica llama por altavoces y se pasa al salón que no es otra cosa que un símil-quirófano donde las camillas son las mesas y las sillas son sillones de parto u odontológicos, cuando no las típicas banquetas blancas de hospital.

    En una estética por demás detallada y cuidadosa, predomina el blanco “esterilizado” y las mozas visten de aquellos tristes uniformes de las enfermeras de antes, con la falda más corta pero con sombrerito blanco, zapatones y una peluca de color rojizo chillón, que combina con los colores del lugar.

    En la ambientación de Hospitalitis se conjugan a la perfección los elementos decorativos con la idea de ofrecer una experiencia global para los cinco sentidos. El equipamiento gastronómico de cocina también ha sido tratado con la consigna hospitalaria, de modo que hornos, heladeras, etc complementan la ambientación. La vajilla también acompaña el tema del lugar, y entre los elementos se destacan los cubiertos, que tienen formas propias de los elementos de quirófanos y consultorios médicos.

    Para probar...
    La cerveza Alus es extremadamente popular en todo Letonia, especialmente desde la independencia en 1990. Premiada mundialmente en más de una ocasión. La otra bebida muy popular por las tierras letonas es el vodka Truaktine, hecho a base de hierbas fuertes. Igual hay de muchas variedades como para no aburrirse. También se utiliza como medicina tradicional, más que nada en Hospitalitis.

    domingo, 20 de noviembre de 2011

    ¡Tomar, tomar, tomar!

    Las publicidades están todo el tiempo en cualquier lugar. El inconsciente de uno trabaja sobre ellas y no se percibe. El mundo de las bebidas alcohólicas no queda exento. Es más, es uno de los principales productos a la hora de convencer al consumidor sin que este se percate. Un estudio hecho por científicos canadienses sobre estudiantes de 18 a 29 años dio como resultado que cuando la gente está viendo películas y publicidad en que el alcohol figura de manera prominente, bebe 1,5 botellas de vino o cerveza más que quienes ven filmes o avisos comerciales en los que el alcohol es menos destacado.
    "Esto podría implicar, por ejemplo, que cuando miramos un comercial de un tipo de cerveza no solo es posible que la compremos la próxima vez en el supermercado, sino que también vayamos directo a la heladera en busca de la bebida", manifestó Andrew Polov, uno de los científicos.

    Los anuncios forman una minima porción de lo que pensamos y de cómo actuamos. Venden mas que el producto mismo. Venden ideas o mensajes que anima a la gente a que compre el producto. Las companias que producen bebidas alcoholicas gastan mucho tiempo y dinero en crear imagnees que hacen que el beber parezca atractivo. Hay ejemplos en la actualidad mas que contundentes. Por ejemplo la publicidad de Frizze(ver abajo), destinada a jóvenes que buscan fiestas donde sea todo descontrol y diversión.

    Estos mismos anuncios evitan una parte de la realidad que también conlleva el mundo de las bebidas alcohólicas. Nunca enfocan su publicidad o al menos nombran los daños que causa el exceso de alcohol en la salud del tomador. Un libro habla claramente de esta idea de mostrar una porción de la realidad: 1984 del ingles George Orwell. Publicada en 1949,  la novela se sitúa en una posible futura Inglaterra, donde el Partido Único (El Ingsoc) controla todo, también llamado Gran Hermano. Pero el pueblo no se da cuenta de cómo es el manejo en realidad, el Partido Único se encarga de entretener a todos, incluidos a “los proles”, los trabajadores que constituyen la inmensa mayoría de la población. Se encargan de mantenerlos felices y ellos solo saben responder a lo que el Partido Único dice. También hay ministerios, uno de los cuales es el de la Verdad: este se dedica a manipular los documentos históricos de todo tipo y así conseguir mostrar lo que le conviene a Gran Hermano.
    El libro 1984 es un mero reflejo (exagerado) de lo que las publicidades causan en la actualidad. Buscan la porción de realidad que les conviene mostrar y encima llenan de avisos todos los medios de comunicación. El sistema de cada persona los percibe consciente o inconscientemente y terminan consumiendo el producto. Es un mecanismo constante. Vale aclarar que en los últimos años también han salido organizaciones públicas y privadas a mostrar cuales son las consecuencias al tomar alcohol en exceso. Internet es en otro de los medios que ocurre y donde más riesgo se corre. Las publicidades son menos controladas y los jóvenes, incluyendo menores de edad, pasan muchas horas sentados frente a la pantalla.

    Algunas publicidades como ejemplo:



    ¿Me agarró sed, alguna cerveza por ahí?

    miércoles, 16 de noviembre de 2011

    Raros bares X: ¡Geeks a comer!




    La tecnología no para de reinventarse. Cada día se generan más productos y servicios donde se buscan mayor comodidad y mejor atención. Es ahí cuando la tecnología trata de ocupar cada rubro y explotarlo al máximo. Y la gastronomía no es la excepción. En Londres, Inglaterra, Inamo es un restaurante-bar que es esencial para su funcionamiento. La tecnología es el sostén y lo que lo diferencia del resto,  es su carta de presentación.

    Se encuentra en la calle Wardour al 130, en el turístico barrio de Soho y como su nombre deja deducir que la cocina es oriental.  En este restaurante los pedidos se realizan a través de una plataforma que es muy vistosa desde el punto de vista estético. El interface se proyecta sobre la mesa de los comensales e integrado en la propia mesa hay una especie de ratón para poder elegir. Todas las selecciones realizadas son enviadas directamente a una centralita que se encuentra ubicada en la cocina, de este modo los cocineros saben qué platos deben preparar y a qué mesa están destinados. Momentos antes de que la comida sea servida, un indicador en la mesa avisa de la inminente aparición del mozo portando los primeros platos del menú elegido.

    Además de ser un atractivo para el cliente, porque le plantea una forma distinta, novedosa y atractiva de pedir platos, mejora la eficiencia del servicio ya que los camareros no toman nota de los platos, sino que se concentran en la tarea de servirlos. Hay un detalle más, también sobre la mesa se encuentra una pequeña pantalla que muestra las imágenes de una webcam ubicadas en la cocina de Inamo. Toda una genialidad donde al comensal no le quedaran dudas por donde pasó su comida ni como se hizo su trago.

    La carta de vinos y cocteles está separada del resto y mantiene una estética más sofisticada que la de los platos. Por la zona que se encuentra los precios son accesibles pero no deja de pagarse la ubicación, el contexto y el contenido armado con detalles que Inamo presenta para y por sus clientes.

    “Encontrá el trabajo que amas, luego nunca más tendrás que trabajar”

     
    Christian Delpech nació en Buenos Aires el 25 de febrero de 1977. Nunca soñó con hacerse uno de los bartender más exitosos del mundo. De hecho, como adolescente, estuvo más interesado en la entrada de publicidad y el control de comercialización. Pero en 1995, vio la película Cócktail, en la cual Tom Cruise y Bryan Brown se hacen famosos en Nueva York por lanzar botellas y hacer bromas. En ese momento, empezó a interesarse por este pasatiempo. Pasatiempo que luego se convertiría en su pasión y trabajo. Christian acredita su éxito a ser decisivo y enfocado a la práctica de su arte que consigue con mucho entreno y esfuerzo. Su lugar de trabajo es el mundo aunque su mayor éxito los consiguió en Estados Unidos. El tiempo libre lo disfruta con su esposa y su niño, y participando en acontecimientos especiales. Ha dedicado la mayor parte de su vida al mundo del cóctel y el Flair Bartending. Por ello ha ganado el campeonato del mundo 17 veces y varios torneos de Flair a nivel mundial. Hoy se encuentra instalado, una vez más, en Buenos Aires, pero no sabemos si sus ganas de seguir demostrando lo harán viajar de nuevo.

    - Para definir bien a que te dedicas para esas personas que no saben, ¿Cómo lo dirias?
    - Lo definiría como un barman con onda. Hacer un show para servir. Malabares, saber las medidas y tener mucho concentración para que el cliente a la hora de pedir algo para tomar también disfrute de un show en el momento. También, obvio, es fundamental que el trago este bien. Una vez que te destacas en una barra, te anotas en competencias. En mi caso particular me guie por una frase: “ “encontrá el trabajo que amas, luego nunca más tendrás que trabajar”
      -¿Te imaginabas  llegar al lugar que hoy ocupás en el mundo del flair bartending?
    -
    Realmente nunca me propuse una meta, como ser campeón del mundo o algo así. La razón es simple: en mis comienzos, te hablo del año 95, no habían campeonatos ni torneos de la importancia que hay hoy, o en todo caso eran muy pocos. Pero bien pensado sí, creo que tuve un sueño "Algún día -me dije- voy a trabajar en Las Vegas" y también me propuse, también algún día, tener mi propio bar. Y lo voy a hacer. Por ahora... bueno, estoy por la mitad.

    - Estas con el proyecto del bar propio, lo lógico sería que sea uno bastante especial…
    -Y sí, uno quiere que resulte algo especial, ¿no? Yo me siento y actúo muy profesionalmente y no pienso que necesariamente tenga que ser una cosa lujosa, me gustan las cosas bien, lo bien hecho, los buenos resultados.


    - ¿tuviste algún modelo a seguir, alguien que te impactó?
    - Modelos no, yo empece a estudiar por culpa de Tom Cruice, cuando vi la película Cocktail. Pero sí aprendí por ejemplo a competir con Alan Mays y Bill Long, dos leyendas americanas del flair, y entrené con ellos. Pero también ya entrenaba aquí, en Argentina, allá por los 1995, con Marcelo Benítez, que es el primer showbarman argentino y el primero en enseñar de qué se trataba esto.


    -Mas allá de la profesión,  ¿tenés algún famoso como modelo de vida?
    - Lo que sí siempre tuve como modelo fueron deportistas, o gente con mucha determinación en lo suyo, qué sé yo, deportistas como Michel Jordan, como Diego, gente de garra que sabe lo que quiere y trabaja durísimo para eso, ¿no?. Como flairbartender acá en Argentina, yo mismo fui uno de los primeros, no había nadie compitiendo afuera como para yo decir voy a seguir a esta persona a ver qué o cómo lo hace.

    -¿qué diferencias notables podrías establecer de aquel flair de los 90, y lo que se ve ahora ¿?
    - La diferencia podría decirse que está en un punto: los chicos aprenden ahora muchísimo más rápido. Tienen dvds, videos para mirar continuamente y en la web se encuentra mucho material también, por lo que todo es realmente más acelerado que en la época cuando nosotros empezamos. En aquellos tiempos no había de dónde sacar movimientos, no había de dónde sacar cosas. Todo se basaba entonces en la creación, y la creación lleva más tiempo, es inevitable. Entonces la gente ahora gana nivel rápidamente, el nivel propiamente dicho es mucho más alto, se hacen mejores cosas con la música, el show es mejor, más brillante y explosivo, la gente es más carismática, se trabaja en todo eso.

    - ¿Esa película de Tom Cruise quedó en bajo nivel de showbarman?
    -  Y sí, se vería lo que hoy aprende una persona en un día...


    - Viendo los de chicos de la actualidad, buscando avanzar en la especialidad en todo el mundo, ¿es una moda que en algún momento caerá, o se mantendrá?
    -
    Creo que esto va a seguir porque la tendencia está marcando eso... Lo que se ve, además, es que está creciendo y en muchos lugares crece cada día más. En Argentina tiene su crecimiento, el fenómeno es igual, Acá hay muchísimo material humano. Sin ir más lejos los mejores flairbartenders del mundo están acá, en Argentina. Pensá en esto: si hoy por hoy hubiese una Copa Davis de flair y tuviéramos que elegir cinco, diez bartenders para competir, bueno, no podríamos perder nunca. No, no podríamos perder.

    -  Cuando desarrollás una rutina nueva, qué punto requiere para vos mayor concentración y trabajo? ¿Le das, por ejemplo, mucha importancia a la parte física?
    - Sí, sí, hay que ir al gimnasio, la parte física juega en el conjunto. Si uno se ve bien físicamente, se sentirá sicológicamente bien y va a tener un alto grado de plenitud en lo que hace y sabe que todo eso se verá mejor en el escenario. Eso se refleja mucho en la rutina o en el show que le dará a la gente y la gente lo percibe claramente. Todo es importante, el estado físico, el nivel de entrenamiento con los movimientos, si salen, si no salen, cómo uno arma la rutina, de principio a final, cómo pone la música, etc. etc. Hay muchos factores que juegan para ganar a nivel alto, incluyendo cosas nuevas, las que se te pintan cada día.

    - ¿Incluirías la alimentación, el estilo de vida?
    - Sí, por qué no. O sea, claro, si vos querés llevar las cosas al máximo nivel, sí, sin ninguna clase de dudas. Una buena alimentación, una buena dieta supone una elevación del estado físico, un verte y sentirte mejor, cosas que inevitablemente se reflejarán en el trabajo.

    ¿Hay diferentes estilos en esta disciplina?
    - El estilo es precisamente aquello que te hace destacar de todos los demás. Es la diferencia. Hay mucha gente que puede realizar los movimientos que yo hago pero no le va a salir como eso sale de mí. Es lo que profundamente uno pone. Uno debe preparar sus rutinas de un modo parecido al baile, algo así. Todos bailamos pero todos somos diferentes al hacerlo, cada quien es uno mismo cuando baila. Ser uno mismo. La clave del estilo está en ser uno mismo. Cómo muevo las manos, cómo las estiro, cómo las contraigo. Me muevo para un lado, me muevo para el otro. Es una coreografía propia e intransferible, forma parte de uno mismo y es lo que hay que poner en escena, ¿no?. Es tremendamente importante.

    - ¿Qué características son, hoy por hoy, las más importantes para competir? ¿La velocidad, el estilo, la dificultad, la originalidad?
    - La suma de todas esas características, el conglomerado completo. Si bien, dependiendo del torneo, hay diferentes formas de puntuación, no podés dejar afuera a ninguno de los condicionantes.

    -
     Ya estamos terminando. ¿Qué le dirías a un chico, a una chica que empiezan, que están logrando sus primeros aciertos y también sufriendo sus primeros errores? Que mira tus videos.
    - Mhh (piensa unos largos momentos) Les diría que está bien que traten de imitar en un principio, aprender de otro no está mal. Por el contrario, es la manera más rápida de aprender. Se adquieren las bases, los movimientos básicos y clásicos. Pero más tarde, cuando esto ya se obtuvo y hay destreza suficiente, ahí no. Ahí comienza a pesar el estilo, lo que fluye de uno, lo más importante que hay que encontrar. El modo de moverse, de mirar, casi. Como te mencioné antes, el estilo es decisivo. Es como la personalidad, la naturaleza, el carácter de una persona, todo junto. Todo eso transmitido al flair es el estilo.